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Aquel título conseguido en el estadio Azul, del que hoy se cumple una década, continúa marcando al Pachuca. Fue su primero en el Máximo Circuito a nivel profesional, el que le demostró a los Tuzos que no existen imposibles.
Tras igualar a dos anotaciones en la ida, los entonces dirigidos por Javier Aguirre llegaron a la casa de La Máquina con todo en contra. Además de ser visitantes, la historia parecía inclinarse en favor de un equipo que había dado la vuelta olímpica dos años antes.
El inverosímil gol de Alejandro Glaría, en el segundo minuto del tiempo extra, le dio el campeonato a los hidalguenses. Iniciaba una historia marcada por los éxitos en condiciones adversas.
"Ese año, tuvimos una sensación que después, a través del tiempo, se fue transformando en una situación constante en la institución: ir por lo imposible", recuerda Andrés Fassi, vicepresidente deportivo de los Tuzos, entrevistado vía telefónica. "Era muy complicado para Pachuca conseguir el título, porque Cruz Azul nos había empatado sobre la hora y realmente parecía trasladarse toda la fiesta para ellos, pero hay una fortaleza interior, que nace de la humildad de esta institución, en el corazón, en el espíritu que a veces tenemos con Jesús (Martínez), y eso lo transmitimos a todos los jugadores y al cuerpo técnico del equipo".
La historia se repitió unas cuantas veces, aunque los integrantes del Pachuca recordaron lo sucedido aquella mágica noche en el Azul, por lo que dirimir el título en condición de visitantes nunca fue motivo de preocupación.
Las coronaciones en el estadio Universitario (Invierno 2001 y Apertura 2003), además de la obtención de la Copa Sudamericana 2006, en casa del Colo Colo chileno, son los mejores ejemplos de esa entereza.
"Los grandes títulos del Pachuca han sido casi imposibles: dos en el Volcán, donde todo hacía suponer que el campeón sería Tigres. El equipo gana su primer título en el Azul, cuando todo el mundo daba por un hecho que sería de Cruz Azul", reitera Fassi. "El único título ganado por un equipo mexicano en Conmebol, Pachuca lo consigue en Santiago de Chile, cuando habíamos empatado en casa el juego de ida".
"Es creer en nosotros mismos, en los imposibles. Cuando uno tiene fe en lo que hace, además de pasión, honestidad, convencimiento, y se lo transmite al cuerpo técnico y los jugadores, definitivamente termina siendo parte de un emblema de esta institución. Habernos erigido como un club capaz de vencer todos los imponderables y las situaciones imposibles que, de repente, se le pueden presentar a uno...".
Fue el comienzo del tórrido romance entre el Pachuca y los éxitos deportivos, aunque en ese momento era difícil pronosticarlo, debido a que "te mentiría si dijera que en el ‘99, después de ganar ese título, pensábamos ganar nueve más en los próximos 10 años, porque ni el más optimista pensaba que nos podía ir como nos ha ido".
Eso también hace inolvidable a aquella celebración, la del primer título, ese en el que siempre creyeron los Tuzos.