El incremento de futbolistas naturalizados en las selecciones nacionales preocupa a la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA), por lo que aplicará candados más rigurosos para aquellos jugadores que deseen participar en un equipo que representa a un país distinto al de su nacimiento.
Joseph Blatter, presidente del órgano rector del balompié mundial, reconoce que si no se hubiera intervenido de inmediato en ese sentido "la Copa Mundial de 2014 la tendríamos con la mayoría de jugadores nacidos en Brasil y Argentina".
"Ésta es la razón por la que debemos intervenir y lo hemos hecho", agrega el dirigente. "Si un jugador tiene la nacionalidad de otro país, por las razones que sea, primero debe ser mayor de 18 años y aparte cumplir con cinco años con ese nuevo estatus para poder representar al país y no sólo dos, como antes.
"Es un primer paso para evitar la amplificación de los extranjeros o de otras culturas en los equipos nacionales", añade.
La siguiente medida es poner freno a los traspasos de chicos que aún no cumplen la mayoría de edad, práctica común entre los principales clubes europeos.
"También debemos evitar la esclavitud de los jugadores, los cuales están siendo transferidos a los 13 años, así es que no hay transferencias internacionales antes de los 18", sentencia. "Necesitamos el registro de todos los jugadores, porque si no, no podremos proteger a la juventud".
En el actual plantel de la Selección Mexicana, Guillermo Franco es el único naturalizado. El nacido en Argentina jugó en México durante tres años y medio, antes de emigrar al futbol español.