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MONTERREY.- El delantero mexicano Aldo de Nigris buscará cumplir el sueño de jugar un Mundial que compartía con su hermano Antonio, fallecido de un infarto en Grecia, donde jugaba para el club Larisa.
"Sé que (Antonio) me está viendo y debe estar enojado porque me está viendo así. No le gustaba verme así, pero él sabe que voy a luchar por el sueño que los dos teníamos: ir a un Mundial", dijo Aldo.
El delantero del Monterrey indicó que Antonio fue siempre una gran motivación en su vida y que su muerte es algo que todavía no acaba de asimilar, pero aseguró que no hará una pausa en la Liguilla como una manera de homenajear a su hermano, por lo que espera enfrentar al América este sábado.
"Quiero jugar, si no juego se me va a aparecer Toño y me va a golpear, él lo que quería es que yo jugara, siempre fue un luchador, todos lo sabemos, ojalá agarrara un poco de eso para lograr un cuarto de lo que él hizo".
El delantero destacó que Antonio, quien era su hermano mayor "siempre me decía que yo iba a ser mejor jugador que él".
Subrayó su agradecimiento a la afición de los Rayados por las manifestaciones de cariño en favor de su hermano expresadas desde el lunes, cuando se reunieron más de 3 mil aficionados en el estadio del Tecnológico.
Aldo destacó el aliento que su hermano le transmitía para demostrar que puede hacer buenas cosas en el futbol mexicano.
"Siempre me llamaba cuando anotaba un gol para felicitarme y para saber cómo estaban las cosas por acá", dijo el atacante.
Mencionó que en los últimos meses le solicitó a Antonio que regresara a México porque uno de sus sueños era jugar un partido a su lado.
Un problema ventricular
El médico Mario Alberto Benavides, descartó que Antonio de Nigris, quien murió el pasado domingo en Grecia de un paro cardiaco, tuviera problemas congénitos, pues únicamente se había detectado un engrosamiento del corazón, conocido como hipertrofia ventricular, propia en deportistas de alto rendimiento.
"Aquí hablar de un problema congénito o genético es muy difícil, porque debemos de redefinir que Antonio nunca tuvo algún síntoma", dijo Benavides, quien es el jefe del departamento de cardiología del Hospital Universitario de Monterrey.