Sobre las escaleras que llevan de los vestidores hacia el campo de juego, el estadio del Liverpool tiene un letrero que les recuerda a los rivales en dónde están parados: "This is Anfield" (Esto es Anfield), dice la señal, la cual podría perder todo su sentido si los dueños aceptan cambiarle el nombre al inmueble.
Según dio a conocer el diario inglés, ‘The Times', los propietarios del equipo, los estadounidenses, Tom Hicks y George Gillett, aceptaron que podrían cambiar el nombre del estadio a cambio de 280 millones de euros, los cuales serían utilizados para pagar deudas y fichar jugadores.
"Probablemente nos asociaremos con alguna gran marca, a diferencia de los estadios de los Estados Unidos, que sólo se preocupan de recurrir a la televisión, al igual que Standard Chartered eligió asociarse con nosotros en nuestras camisetas", destacó Hicks, en declaraciones que recogen los diarios españoles Marca y AS.
Los rotativos recuerdan que los dueños del equipo ya cambiaron la publicidad de la camiseta, pues pasaron de la cerveza Calsberg a la empresa Standard Chartered, que desembolsó 22 millones de euros para tener presencia en la casaca de los ‘reds' en esta temporada.
De esta forma, Liverpool se uniría a otros equipos ingleses que sopesan la idea de cambiar el nombre a su estadio, pues también en el Chelsea se piensa en adoptar esta medida para captar ingresos.
De esta forma, los aficionados al Liverpool, que han prometido a su equipo que nunca lo dejarán solo con el cántico que entonan en las tribunas: "You will never walk alone", tendrán que ver cómo uno de los símbolos de los ‘reds' pierde su identidad nacional, pero, a cambio, tendrán la oportunidad de ver fichajes que les permitan soñar con más títulos.
mcs