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Y la Selección Nacional clasificó de panzazo al hexagonal final, gracias a un Sven-Göran Eriksson terco en mantener una base de "europeos", cuando la mayoría tuvo un año tan oscuro como el otro lado de la luna.
El Tricolor sufrió en una primera parte de la eliminatoria de la Concacaf, que tendría que haber pasado de rodillas. Lo hizo esperando los goles que el sueco se empeña en ordeñar de un par de jóvenes que ni siquiera ondean de titulares en sus clubes: Giovani dos Santos y Carlos Vela, tan indiscutibles como ineficaces con la verde.
El primero con una salida esperanzadora del Barcelona a mediados de 2008, para prospectarse en el top ten de fichajes de la Premier League con el Tottenham, que con la partida de su técnico Juande Ramos dejó a Gio a dieta de minutos y a veces ni en el banquillo, con sólo seis juegos, ninguno completo.
Su pareja de ataque por México también pica piedra en Inglaterra. Carlos Vela, a quien Eriksson se empecina en cargarle responsabilidades que en el Arsenal no se atreven siquiera a acercarle. No, en el club inglés llevan a Vela con cuidado, tratando de que explote sus mejores momentos de cuando lo vieron en Osasuna, pero el quintanarroense aún está lejos de ser una serpiente letal por la banda. Apenas ha jugado 13 juegos con Arsenal, entre Liga, Copa de la Liga (Carling Cup) y Champions, marcando cuatro tantos, todos en la Carling.
A Omar Bravo no le va mejor, destellante en Chivas, ahora es opaco en La Coruña. Dos veces titular, seis suplente, sólo ha marcado un tanto.
El caso de Nery Castillo es peor. Escogido por Eriksson en el Manchester City, Nery fue borrado del club inglés en cuanto el sueco firmó para dirigir a México. Ahora Castillo no juega, atorado por el Shakhtar ucraniano y está fuera de ritmo.
Si arriba los "europeos" no pegan, abajo la situación no es mejor. El capitán Rafael Márquez, fortalecido en el Barcelona gracias a la acogida de Guardiola, estuvo a punto de salir del club tras la era Frank Rijkaard, por su discreto año de sólo 25 partidos, lejos de los 34 que tuvo en uno de sus mejores años con el Barcelona campeón en 2005.
Los laterales no andan mejor. Si acaso Carlos Salcido pudo mantenerse en alto nivel europeo al volver a salir campeón con el PSV, aunque en el segundo semestre, los de Eindhoven se desplomaron, ya con El Maza Rodríguez, hasta quedar fuera de la Champions. Ricardo Osorio tuvo peor suerte, entre lesiones y baja de juego en Stuttgart quedó lejos del cuadro campeón de 2007, mismo camino siguió Pável Pardo, motor del Tri, se lesionó en el segundo ante Honduras y de ahí Eriksson no encontró alguien que le pusiera equilibrió al equipo.
Quizá el único que logra salvarse es Andrés Guardado en el Deportivo, donde es un pistón del equipo. Fuera de él, los resultados de la Selección no son otra cosa que el fiel reflejo de una base tan oscura como el otro lado de la luna.