El día de la gran final del futbol mexicano se especulaba que el defensa del Toluca, el paraguayo Paulo Da Silva, podría llegar como refuerzo para las Águilas del América, aunque otros aseguraban su llegada al Anderlecht de Bélgica.
El guaraníse ha convertido en el líder de los Diablos Rojos y ha destacado en todo el futbol mexicano, provocando que muchos de los clubes de nuestro país pregunten por sus servicios, incluido el club de Coapa.
Pero Paulo deberá pensar muy bien a dónde quiere llegar si es que decide cambiar de aires, ya que de incorporarse al cuadro azulcrema su carrera podría sufrir un gran ‘tropezón’, tal como le ha sucedido a muchos futbolistas que, al jugar con América, han sufrido una baja en su nivel futbolístico y, en algunos casos, han terminado prácticamente por sepultar sus carreras.
Un ejemplo de lo anterior le pasó al ex ‘diablo’ Fabián Estay, jugador chileno que brilló con Toluca en la era de Enrique Meza y que conquistó varios campeonatos. Al llegar con América nunca pudo mostrar ni un poco del talento que lo distinguió con los ‘choriceros’.
Otro caso recordado es el de Ramón Ramírez, jugador que fuera figura de Chivas, quien decidió probar suerte con las Águilas, pero con terribles consecuencias. Muchos criticaron su salida del ‘chiverio’ para firmar con su acérrimo rival, pero a Ramírez no le importó y decidió jugar con el segundo equipo más popular en México. Con esa decisión, la carrera del nayarita se marcó y su nivel de juego nunca volvió a ser el mismo.
Un jugador que también tuvo la misma suerte fue Sergio ‘Ratón’ Zarate, quien brillara en nuestro balompié con Necaxa, pero que por su paso por las Águilas no tuvo un buen desempeño.
Un traspaso muy sonado en su tiempo fue el de Braulio Luna, quien llegó de Pumas de la UNAM. Sin embargo, nunca se mostró con el mismo nivel que con el cuadro universitario y terminó transferido a los Rayos del Necaxa, equipo a donde caen muchos de los ex americanistas que no le funcionan a la directiva águila.
Célebre fue el caso de Marco Antonio Figueroa "El Fantasma”, que contratado por los emplumados para el torneo 1990-91. Antes, su paso por Morelia de 1986 a 1990 fue importante con 55 goles, además de ser un peligro constante para el arco rival. Pero con América, encaró 15 compromisos y sólo consiguió cinco anotaciones. Su mal desempeño le impidió mantenerse en el plantel y regresó con los purépechas.
Figueroa es tan sólo un ejemplo del pobre rendimiento que tienen algunos jugadores extranjeros que de equipos mexicanos emigran al América. La lista es importante: Irenio Soares, Vicente Matías Vuoso, Nelson Cuevas, Christian Jiménez y recientemente Alfredo Moreno, más los ya mencionados.
Tambien hay que mencionar aquéllos que llegaron con un gran cartel internacional como Oscar Ruggeri, Harold Lozano, Leo Rodríguez, Illie Dumitrescu y Néstor Gabriel Cedrés, sólo por mencionar algunos.
Y en cuanto a los jugadores mexicanos, no se quedan atrás: el torneo pasado, Juan Carlos Medina llegó como una contratación importante para reforzar la media cancha azulcrema. Su pobre rendimiento le impidió al “Pelado” Díaz tomarlo en cuenta para algunos partidos.
Sin duda, con todos estos datos Da Silva debería de pensar bien si le conviene o no jugar con los emplumados.
Hasta estos momentos es incierto el futuro del defensor, quien aún tiene seis meses de contrato con el cuadro mexiquense, pero que el domingo por la noche, en entrevista televisiva, aseguró que desea platicar con la directiva de Toluca para saber que pasará con su carrera en los próximos meses.
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